Las instalaciones para cuidado de la salud pueden cumplir funciones especializadas para un público específico, pero siguen siendo parte del entorno inmobiliario comercial y, como tales, forman parte de una de las mayores fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del planeta. Las operaciones de construcción comercial, de hecho, representan el 37% de todas las emisiones de GEI en todo el mundo.
Por esta razón, las renovaciones eficientes energéticamente, de bajos niveles de carbono o de cero emisiones netas son una prioridad en la agenda de ambiciones e iniciativas climáticas importantes, como el Acuerdo de París, el Pacto Verde de la UE, la Ley de Inversión en Infraestructuras y Empleo (IIJA) y la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) de los Estados Unidos. Según Building Performance Institute Europe, las renovaciones de edificios en la UE deben aumentar al 3% anual para cumplir los objetivos de 2030 y 2050.
Esto representa un problema global urgente, pero también es una enorme oportunidad para los propietarios y gerentes de centros sanitarios que desean colaborar y promover su reputación como empresas social y ambientalmente conscientes. El sector sanitario tiene una de las tasas de conversión a LED más bajas entre los espacios profesionales de iluminación interior, con una estimación de que el 60% o más de la iluminación todavía es convencional.
Cifras como las anteriores representan el beneficio mínimo de eficiencia energética que las instalaciones para el cuidado de la salud pueden obtener al digitalizar su iluminación. Con los sistemas de gestión de iluminación LED conectada, el consumo energético relacionado con la iluminación puede reducirse hasta en un 80%.
Los sistemas de iluminación LED conectada añaden comunicaciones de datos por cable o inalámbricas a las luminarias LED, lo que permite que los puntos de luz de un edificio compartan información sobre su estado y funcionamiento. Esto permite supervisar el sistema de iluminación de forma remota y facilita su gestión centralizada. Los horarios de regulación de luz, los esquemas de detección de movimiento y el análisis de ocupación se pueden usar como estrategias para ofrecer los niveles correctos de luz cuándo y dónde se necesitan, y también para minimizar su uso cuando los espacios no se están utilizando y no hay personas presentes.
Los sistemas de iluminación LED conectada suelen utilizar métodos de comunicación estándar como Ethernet, Ethernet inalámbrico (Wi-Fi) y DALI (interfaz de iluminación digital direccionable). Esto abre la puerta a la integración con otros sistemas conectados dentro de un edificio, como puede ser el sistema de climatización, de seguridad, la gestión de programaciones, etc., con el potencial no solo de ahorrar energía adicional, sino también de hacer que la instalación sea más acogedora tanto para los pacientes como para el personal. Esto es posible gracias a la creación de una plataforma con capacidades inteligentes y específicas que se pueden distribuir en los espacios iluminados de una instalación y que se activan según lo requieran las necesidades del paciente y del personal.
Un sistema de iluminación conectada crea una infraestructura digital, conectada y distribuida que proporciona iluminación fiable y de alta calidad, así como una comunicación inteligente de gran ancho de banda para disponer de una inteligencia e información sin precedentes sobre los espacios iluminados de una instalación.
La iluminación conectada puede servir como una columna vertebral fiable sobre la que desarrollar un ecosistema inteligente que sea actualizable, adaptable y flexible. Con sensores de diversos tipos, el sistema de iluminación puede recopilar datos prácticos sobre el estado y la actividad de los espacios iluminados en toda una instalación, ofreciendo información para proporcionar las mejores condiciones de iluminación, así como beneficios que van más allá de la iluminación.
Una buena forma de pensar en la diferencia entre un sistema de iluminación convencional y un sistema de iluminación conectada es considerar la diferencia entre un teléfono convencional y un teléfono inteligente. Ambos se pueden usar simplemente para hacer llamadas de voz, pero el teléfono inteligente lleva consigo, gratis, una gran cantidad de capacidades adicionales facilitadas por la conectividad de alta velocidad y una red distribuida. Se puede continuar usando el teléfono inteligente solo para hacer llamadas mientras recopila datos detallados sobre las llamadas y los hábitos de llamadas. Sin embargo, también se pueden activar las capacidades adicionales (correo electrónico, linterna, temporizadores y alarmas, ubicación, servicios de emergencia, supresión de luz azul por la noche, etc.) cuando sea necesario sin tener que modificar el hardware.
Lo mismo ocurre con la iluminación LED conectada. Se puede continuar usando la iluminación para dar luz, pero hay que tener en cuenta que una gran cantidad de beneficios adicionales, también facilitadas por la conectividad y una red distribuida, vienen junto con el hardware "gratis". En este sentido, se puede continuar usando el sistema de iluminación solo para dar luz o aprovechar todos los beneficios derivados de la recopilación de datos sobre las actividades de iluminación, el consumo energético, los cortes del sistema y otros problemas. Además, también se pueden activar otras capacidades adicionales (orientación y otros servicios de ubicación en tiempo real, iluminación circadiana, configuración de escenas personalizadas, monitorización medioambiental, alertas automáticas, etc.) siempre que sean necesarias, sin realizar ningún cambio en el hardware.
Puedes conocer más detalles sobre las múltiples posibilidades que ofrece la iluminación en nuestro blog.